Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Al hombre valiente, espada corta.
La razón no quiere fuerza.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
De quien no has tratado, no jures que es hombre honrado.
De casta le viene al galgo.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Abierto el saco, todos meten la mano.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
A bien obrar, bien pagar.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
Más tira coño que soga.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Mandadme pelear y no me mandéis aconsejar.
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
No es lo mismo uno en su tierra, que en tierra ajena.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
Los celos son malos consejeros.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
A escote, no hay nada caro.
Está mal pelado el chancho.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Comida hecha, amistad deshecha.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
El placer es víspera del pesar.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Quien lo hereda no lo hurta.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
No apuntes, a menos que vayas a disparar.
El que más hace, es el que menos merece.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
El mejor cazador, miente más que caza.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Es más fea que una noche oscura.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
La mierda cuando la puyan hiede.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Fingir locura, es a veces cordura.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.