Boca de verdades, temida en todas partes.
El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Lo dicho, dicho está.
Lo que abunda no daña.
No te vallas a morder la lengua.
Casa de mantener, castillo de defender.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
La manzana podrida pudre a las sanas.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
Más cagado que palo de gallinero.
Que no llegue la sangre al río.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Amigo por su interés, amigo tuyo no es.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Mujer desnalgada es hombre.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
Entre la mujer y el gato, ni a cual irle de más ingrato.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
Le dieron como a violín prestado.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Cuervos vienen, carne huelen.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Quien hijos tiene, razón es que allegue.
Esto está color de hormiga.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
De cabo a sargento, y no está contento.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
La gota que derramó el vaso de agua.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
Amistad de juerga no dura nada.
Nadie se ha pelado por pedir.
No muerdas la mano que te da de comer.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Demasiada alegría es dolorosa
A barba muerta, poca vergüenza.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.