Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Fingir locura, es a veces cordura.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
A enemigo que huye, puente de plata.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
El interés es más fuerte que el amor.
Un suspiro es poco alivio.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Nadie es tan alto, que no este al alcance de la mano de su enemigo.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
Del precipitar nace el arrepentir.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Poner toda la carne en el asador, no es lo mejor.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Hace mucho más año un hacha en la boca que en la mano.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
La moda no incomoda.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
No hay que pedirle peras al olmo.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
Dios aprieta pero no ahoga.
Haz como la campana, que tañe y calla.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.