Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Este es el hombre de la Paula Pasos.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
El ejercicio hace maestro al novicio.
Quien tuvo, retuvo.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
La carta, corta, clara y bien notada.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
Mondariz será Mondáriz, cuando la nariz sea náriz.
Amor de asno, coz y bocado.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
Una obra acabada, otra empezada.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
Antes que el deber está el beber.
El que guarda, halla.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Quien roba una vez, roba diez.
Agrada y te agradarán.
La nieve presagia una buena cosecha.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Un amigo es un peso en el bolsillo.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Ido el conejo me das consejo.
El que no arriesga no gana.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
A las regiones altas nunca les faltan tormentas.
Con dinero baila el perro.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
Quien desparte lleva la peor parte.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.