De veinte a sesenta, cornamenta.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
El día que te casas, o te curas o te matas.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
A la luna, el lobo al asno espulga.
El sol de enero, poco duradero.
Lo que ha sucedido puede suceder.
A cada lechón le llega su noche buena.
Quien no tenga pan para Mayo, ni hierba para Abril, no le habría su madre de parir.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Un ten con ten para todo está bien.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Si quieres conocer a Andrés, vive con él un mes.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Araña de día, carta o alegría.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
Pintada en los WC.
La primavera la sangre altera.
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Día que pasa, día que no, día perdido.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
La última cuenta la paga el diablo.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Eso será, cuando los cerdos vuelen.
En Abril, dos horas de siesta es dormir.
Cuando el sol sale, para todos sale.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Comamos manzanas todo el año y la enfermedad sufrirá un desengaño.
Cuervos vienen, carne huelen.
En cada tiempo, su tiento.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Cada día trae su propio afán.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Hacer de su capa un sayo.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.