Fruto vedado el más deseado.
Nos ha jodido mayo con no llover.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
El último que se pierde es la esperanza.
Domingo, domingo, día de pingo.
Hoy que puedo lo haré; que mañana, no sé si podré.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
Esto está color de hormiga.
Hoy arreboles, mañana soles.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Favor del soberano, lluvia en verano.
Idos y muertos, olvidados presto.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Paga adelantada, paga viciada.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Raras veces es mal año en campo bien sembrado.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
En el último parche es cuando se cambia la cámara.
Las cosas que no suceden en un año pueden suceder en una hora.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Todo salto tiene riesgo.
Jugar la última carta.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
En buen año y malo ten tu vientre regalado.
Es más larga que la cuaresma.
Llegar a punto de caramelo.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Hay más días que ollas.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Abrojos, abren ojos.
En enero, enciende la abuela el brasero.
Cada día se aprende algo nuevo.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.