Al endeble todos se le atreven.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
No hay luna más clara que la de enero, ni amor más querido que el primero.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Cada mochuelo, a su olivo.
La ocasión llega, llama y no espera.
Consejo tardío, consejo baldío.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
Cuando el invierno es lluvioso, el verano es abundoso.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
De petaca ajena, la mano se llena.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
De Todos los Santos a Navidad, o bien llover o bien helar.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Una vez al año no hace daño.
Una palabra deja caer una casa.
Boca de miel y manos de hiel.
La que por cuaresma comenzó tarde principió.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Dar en el clavo.
Confesión hecha, penitencia espera.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
La cascara guarda el palo.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Boca con boca se desboca.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
La oportunidad se escapa por los pelos.
La buena hija dos veces viene a casa.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
El año que es de leche, hasta los machos la dan.
Meterse en la boca del lobo.
Muchos cabitos de vela hacen un Cirio pascual.