De sol de tarde, Dios te guarde.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Un arma es un enemigo para su dueño.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Dan el ala para comerse la pechuga.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Cuerpo en la cama, sino duerme, descansa.
Por un perro que maté, mataperros me llamaron.
Al mal paso, darle prisa.
A la pereza persigue la pobreza.
Para ser el presidente, nombramiento es suficiente.
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
El jorobado no ve su joroba
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Donde no hay mujer, hay que buscarla, y donde la hay, matarla.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
Lo que siembras cosechas.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Al maestro, cuchillada presto.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
A cautela, cautela y media.
El que apurado vive, apurado muere.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
Por el becerro se amansa la vaca
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)