El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Quien hace, aplace.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Todo tiene un fin.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
Dame pan y llámame perro.
Si una nación tiene un héroe, estará salvada.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
El que es pendejo ni de dios goza.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
Actividad cría prosperidad.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Casarse bajo el palo de la escoba
La suerte de la fea, la bella la desea.
Amor de amos, agua en cestos.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
Si quieres ser estafado, paga por adelantado.
Bebe y come con tu amigo, pero no trates con él de negocios.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Cambiar de opinión es de sabios.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
Ojo al parche.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
El que a burros favorece, coces merece.
Sigue este consejo para que llegues a viejo.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Nunca olvides tu casa.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Entendido y anotado.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
A consejo ido, consejo venido.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Si quieres que tu mujer te quiera, ten dinero en la cartera.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
Bien ama quien nunca olvida.