El celoso no puede ser jocoso.
Lo cortes, no quita lo valiente.
La sabiduría consiste en saber que se sabe lo que se sabe y saber que no se sabe lo que no se sabe.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Donde tengas la olla no metas la polla.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
El que no asegunda no es buen labrador.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
El que a Cristo se mete termina crucificado.
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
Quien lee y escribe no pide pan.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
La crianza aleja la labranza.
De esa manera, mi abuela.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
Contra un padre no hay razón.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Una espina en el ojo.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Guarda que comer y no que hacer.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Dame pan y llámame perro.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Un huésped constante nunca es bienvenido.