Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
La manera de evitar grandes faltas es cuidarse de las pequeñas.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
Al ingrato con la punta del zapato.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Ayudaté y serás ayudado.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Muchos que parecen Cordero, son lobos carniceros.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
El pobre que pide pan, toma carne si se le dan.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Quien desprecia, comprar quiere.
Cada cual es hijo de sus obras.
Donde hay leyes, hay trampas.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
Impedir lo que ha de ser, no puede ser.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
A más servir, menos valer.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Creer a pie juntillas.
La que da beso da d'eso.
A la mujer casada, el marido le basta.
Juez con prisa, juez que yerra.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
Ayunar, o comer truchas.
Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
Al desganado, darle ajos.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.