Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
Bien guardar no es poco ganar.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Ahora adulador, mañana traidor.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
Amor es el verdadero precio del amor.
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Es de bien nacido ser agradecido
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Las acciones revelan las pasiones
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Para aprender, perder.
A donde fueres haz lo que vieres.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
La comprensión siempre llega más tarde.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Acuéstate como la gallina y levántate como el marrano y vivirás siempre sano.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
Las uñas de gato y hábitos de beato.
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Ningún rencor es bueno.
Ni juegues ni trates con mujeres y vivirás como quieres.
Vive y deja vivir.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
Con pretexto de amistad, muchos hacen falsedad.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
A fiar lo asesinó el mal pagar.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
El que escupe para arriba en la cara le cae.
Una buena dote es un lecho de espinos
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.