Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Con la misma vara que midas serás medido.
Es sorprendente lo que no obtienes cuando no pides.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Si quieres que te sepa, dale que te duela.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
Vale más tener que no desear.
Dios ayuda al que mucho madruga.
La práctica vale más que la gramática.
A consejo malo, campana de palo.
El que no le teme a la muerte es porque no le teme a la vida.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
No le pidas peras al olmo.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Toda desgracia es una lección.
Domingo sucio, semana puerca.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
El que siembra, cosecha.
No hay fiera más fiera que el que ingrato sea.
El que apura su vida, apura su muerte.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Dar carne al lobo.
A la fuerza, no hay razón que la venza.
A la par es negar y tarde dar.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
La virtud es tan desdeñada como la riqueza estimada.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Mujer precavida vale por dos.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Al perro, échale un hueso, y se amansará con eso.
Reniego de plática que acaban en daca.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Ama al grado que quieras ser amado.
El amor nunca hizo ningún cobarde.
El ignorante al ciego es semejante.
Hacerle a uno la pascua.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
La mujer golosa o puta o ladrona.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.