Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
El que no enseña no vende.
Mujer que se queja, marido que peca
El que hace la ley, hace la trampa.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
la ropa son alas.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Del viejo el consejo.
Ni es carne, ni es pecado.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Obremos a no ver, dineros a perder.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
El que tiene tierra, tiene guerra.
El saber no ocupa lugar.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
La mala oveja se ensucia en la colodra.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
Nunca con menores, entables amores.
Para bien estar, mucho hay que andar.
Lo que no puede curarse hay que aguantarlo.
Vive de tus padres, hasta que tus hijos te mantengan.
Educación y pesetas, educación completa.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Cada cual es rey en su casa.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
El que necesita, te visita.
Dios sabe lo que hace.
Tienes la razón, pero vas preso.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.