Perfecto solo Dios.
Coloca a tu burro junto a otros burros y aprenderá a rebuznar.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
A los pendejos ni Dios los quiere.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
La virtud en sí es un premio
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Ni Justicia ni verdad en la tierra encontrarás.
El que juega por necesidad pierde por obligación.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
La belleza siempre tiene razón
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
No hay regla sin excepción.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Esta permitido ser más hábil que los demás; pero es peligroso parecerlo.
El arma es enemiga de su dueño.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Unos mueren para que otros hereden.
El que a hierro mata , a hierro muere.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
La esperanza mantiene.
A quien mucho miente, le huye la gente.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona; si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar; si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación; si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
Alábate pato que mañana te mato.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Niño quieto y callado, es que hace algo malo.