Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
A ama gruñona, criada rezongona.
El hombre apercibido medio combatido.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Ser amable es ser invencible.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Lo bien hecho bien parece.
La paciencia es la llave del paraíso.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Más se junta pidiendo que dando.
Los buenos modos agradan a todos.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
El que no mira, suspira.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Meterse en la boca del lobo.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
Ser lento en dar es como negar.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Se muere de vergüenza, no de miedo.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
El cerdo siempre busca el fango.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
Trabaja y no comerás paja.
La religión cala siempre en los estratos pobres
Hijo ajeno, candela en el seno.
A quien le dan pan que no coma.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
Antes de criticar, mírate la cola.
Mientras haya municiones, no se entregan posiciones.
El caballo es regalado, ¿y exiges que traiga bocado?.
Aprende, aunque sea a coces y bofetones.
Maestro de atar escobas.
Callemos, que el sordo escucha.
El que ama el peligro, en él perece.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Limosna que así se vela y se ofrece, de lo alto viene.