La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Regla y compás, cuanto más, más.
El abismo lleva al abismo
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Obras vea yo; palabras, no.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
La ocasión es la madre de la tentación.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
El amor gobierna su reino sin espadas.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Todo flujo debe tener su reflujo.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Agárreme, que llevo prisa.
El que demonios da, diablos recibe.
No me castigues con el látigo de tu desprecio.
Come con él, y guárdate de él.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
Poco dinero, poco sermón.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
La mejor forma de vengarse de un malvado es no parecerse a él
Quien cerca halla, cerca calla.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
Oír es precioso para el que escucha.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
Coloca a tu burro junto a otros burros y aprenderá a rebuznar.
El hombre es un animal de costumbre.
De necios es huir de consejos.