La práctica hace al maestro.
En el cielo tiene más poder un niño que siete sacerdotes.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Nadie nace enseñado.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
A la hija muda, su madre la entiende.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Según con quien te encontré, así te trate.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
A chico santo, gran vigilia.
Los dioses ayudan al que trabaja
Si quieres la paz, prepara la guerra.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Acarrear leña para apagar un incendio.
Como es el padre, así es el hijo.
Ir a derecha o izquierda es facil, ganar o ser vencido es facil también, pero no ganar ni ser vencido es muy difícil.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Nunca te apures para que dures.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Nadie es un gran hombre para su mayordomo.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Un protector es como un manto.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
El cobarde vive, el valiente muere.
A Dios, lo mejor.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
La justicia cojea, pero llega.
Una vez en la llanura, incluso el tigre se ve a merced de un perro.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
El que no agradece, no merece.
Quien huelga no medra.