El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájao a la escopeta.
A la fuerza ahorcan.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Cuida la tienda y ella te cuidara a ti.
A confite de monja pan de azúcar.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Desee bien, sea bueno.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Dios no espera año para castigar.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
Quien sirve al común, sirve a ningún.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
Cuando fueres a la boda, deja puesta tu olla.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
¡A darle que es mole de olla!
Días de mucho vísperas de ayuno.
A la hija mala, dineros y casalla.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
A quien no la teme, nada le espanta.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
Nadie nace enseñado.