De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Como el apóstol 13, come y desaparece.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Quien huelga no medra.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Ese no es santo de mi devoción.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Donde haya legisladores, no faltarán los infractores.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Necesitado te veas.
Deja que el buey mee que descansa.
Si quieres el perro, acepta las pulgas.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
El amor no respeta a nadie
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
La labranza es hermana gemela de la crianza.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Ama como el lobo ama a la oveja
El ignorante es poco tolerante.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
Juez que dudando condena, merece pena.
Perro que ladra no muerde.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.