La necesidad hace maestros.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Cuanto más primos, más adentro.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Cada mozo lancee su toro.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
A la hora mala no ladran los perros
No tocar pito.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Frio, frio, como el agua del rio.
En chica cabeza caben grandes ideas.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Por San Andrés, la nieve en los pies.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Buey viejo, surco nuevo.
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
Buey hermoso, no es para trabajo.
Flores pintadas, no huelen a nada.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
la ropa son alas.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
Hacerle a uno la pascua.
No somos nadie, y menos en traje de baño.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Lo que siembras cosechas.
A jugar y perder, pagar y callar.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
A quien le dan pan que no coma.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Hacer oídos de mercader.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
A perro viejo no hay tus tus.
Los patos marinos anuncian nieve.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.