Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
No hay mayor tontería que reñir.
El primer automóvil es como el primer hijo.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
Agua vertida, mujer parida.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
A flores nuevas, afeite perdido.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
Ni virtud en la juventud, ni en la vejez salud.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Los hombres serenos, pelean mucho menos.
Hablar a calzón "quitao".
Cuanto más primos, más adentro.
Año de bellotas, nieve hasta las pelotas.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
A cada paje, su ropaje.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Cuentas claras, amistades largas.
Muchos pocos hacen un mucho.
Lo que siembras cosechas.
No quieras correr cuando apenas aprendes a caminar.
Caballo bonito, corto y gordito.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
De los escarmentados nacen los avisados.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Juegos de manos son de bananos.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Visitas, pocas y corticas.
A quien le dan pan que no coma.
El vino es la leche de los viejos.
Amor de dos, amor de Dios.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.