A cuentas viejas, barajas nuevas.
Hablar hasta por los codos.
No acose, que la están peinando.
El gallo desde que es chico, busca el grano con el pico.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Es puerco de la misma manada.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
En casa pobre, pocos cuentos.
Principio quieren las cosas.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Julio, siega y pon tres cubos.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
Los negocios no tienen ocio.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
A chica boca, chica sopa.
Tres estornudos, resfriado seguro.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Palabras sin obras, barato se venden.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Todos tenemos pelitos en el culo y no nos los vemos.
Palabras de santo, uñas de gato.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
A buenos ocios, malos negocios.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
A viña vieja, amo nuevo.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.