Manos blancas no ofenden.
Entre mamar y mamar dos horas han de pasar.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Lentejas, comida de viejas.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
De suerte contentos, uno de cientos.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Bebiendo por la bota, parecerá que bebes una gota.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
Es de bien nacido ser agradecido
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
Hija la primera, del padre entera.
Caballo que de joven no corre, dentro lleva la carrera.
Años de higos, años de amigos.
No sufras por calenturas ajenas.
De lo bendito, poquito.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
De lo que se come se cría.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
La tierra será como sean los hombres.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
Ni se muere el padre ni cenamos.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Chichas y chicharrones, en la matanza a montones.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Pan con ojos y queso sin ellos.
Trato es trato.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Palabras sin obras, barato se venden.
A chica boca, chica sopa.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Aún no asamos y ya pringamos.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Hasta los gatos quieren zapatos.
Hablen cartas y callen barbas.
Tres estornudos, resfriado seguro.