Vaca ladrona no olvida el portillo.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
A quien presta nada le resta.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
Buen oficio es no tener ninguno.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcas buenas.
No dejar títere con cabeza.
El que no agradece, no merece.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Moro viejo, mal cristiano.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
El perezoso siempre es menesteroso.
Dando y tomando, no cabe engaño.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
Buen cazador, mal labrador.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
Quien no tiene enemigos, de nadie es conocido.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
No se encuentra muy a salvo, piojo en cabeza de calvo.
Pereza no alza cabeza.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
Con tontos, ni a coger hongos.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
En arca abierta, el justo peca.
No saber una jota.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
No hay mal que por bien no venga.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.