Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Año de brevas, nunca lo veas.
No dar pie con bola.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
No hay que conejear sin perros.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
El mandar no tiene par.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Cuando el dedo señala a la luna el imbécil mira el dedo.Proverbio chinoA palabras necias, oidos sordos.
De poniente, ni viento ni gente.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
¿Mirón y errarla?.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Caballo que vuela, no necesita espuela.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
A un traidor, dos alevosos.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
A palabras necias, bofetones.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Quien pregunta, no yerra.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Dios castiga, pero no ha palo.
El que no habla, no yerre.
¿Enseñar sin saber?, como no sea el culo, no sé qué.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Al mal dar, tabaquear.
Caer para levantarse, no es caer.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Agarrando aunque sea fallo.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.