Al perro y al niño donde le den cariño.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Canta la rana, y ni tiene pluma, ni pelo, ni lana.
Estos son polvos de aquellos lodos.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Con pelito... no hay delito.
No necesito niguas para ser tishudo.
La mentira sale por la punta de la nariz.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
La menta, el amor aumenta.
El que busca, encuentra.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
A buenas horas, mangas verdes
A la ballena todo le cabe y nada la llena.
A cada puerta, su dueña.
Hacer algo de cayetano.
A mala suerte, envidia fuerte.
El que es perico donde quiera es verde.
Igual con igual va bien cada cual.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
La verdadera amistad es inmortal.
El amor es como el agua que no se seca.
Amar a todos, confiar en nadie.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Fue por lana y salió trasquilado.
Como la espada, así la vaina.
Contra gustos no hay nada escrito.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Feo, pero con suerte.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
¡Otra pata que le nace al cojo!.
Cantad al asno y soltará viento.
Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
Enero, frío o templado, pásalo abrigado.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
A la mujer honrada, su propia estima basta.