Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
El diablo está en los detalles.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
El tiempo es un gran maestro y pone en su lugar muchas cosas
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Junio, hoz en el puño, de verde y no de maduro.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
La cosa bien pensada jamás es errada.
De lo que no sabes, no hables.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Pedir las perlas de la virgen.
No es habilidad poca, saber nadar y guardar la ropa.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Hijos y mujer añaden menester.
Cielo a lana, si no llueve hoy lloverá mañana.
Las únicas cuerdas que producen libertad son aquellas de las que surge música.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
La necesidad hace maestros.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Más vale tuerta que muerta.
La prisa será tardar.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Claridad, y no en el caldo.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Es como llevar leña para el monte.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
Agua en ayunas, o mucha o ninguna.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Más obrar que hablar.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
De ensalada, dos bocados y dejada.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
La magnificencia prestada, es miseria.
En abril, va la vieja a veril.
Fragilidad tu nombre es mujer.