Dios no le da problema a nadie que no pueda resolverlo.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
La fantasía es la droga de la mente
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
A lo hecho, pecho.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
Jornada emprendida, medio concluida.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
De caballo overo, ni la crin ni el cuero.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Nunca con menores, entables amores.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
A cada cañada le llega su añada.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
De tal árbol tal astilla.
La belleza es un reino que dura poco
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
El peligro que no se teme, más presto viene.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Has lo que debes y no lo que puedes.
Se puede juzgar a un hombre por su nación, pero no a una nación por un hombre.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
El mundo está vuelto al revés
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Junio brillante, año abundante.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Oír como quien oye llover.
El ave canta aunque la rama cruja.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
Debajo de la hiel suele estar la miel.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Quien no tiene, perder no puede.
No te guíes por mi apariencia, soy más ingenuo de lo que parezco.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.