La fantasía es más veloz que el viento
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Limpio de polvo y paja.
La madera que nace para cuñas no admite pulimento.
La flor caída no vuelve a la planta
El amor refresca como el rocío
Más vale lidiar con la ruin bestia que llevarla a cuestas.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
La burla, para quien le gusta.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Con arte y con engaño se vive la mitad del año y con engaño arte se vive la otra parte.
Por unas saludes, no te desnudes.
El pecado te acusa.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
La costumbre vence a la ley.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
Un viejo amigo es una eterna novedad
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Bien está cada piedra en su agujero.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
El oro luce, y la virtud reluce.
La puerca tira del tapón
Lo escrito, escrito esta.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
El trabajo es la ley y a todos agita.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.