Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Pocas palabra y muchos hechos.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
Cabra manca, a otra daña.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
No hay herida que no sane que no sea de otra manera que con el tiempo.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Lo que ha sucedido puede suceder.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
No dejes crecer la hierba en el amino de la verdad.
El tiempo no perdona a nadie.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Quien no tenga pan para Mayo, ni hierba para Abril, no le habría su madre de parir.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
No importa que en el valle haya sombras, si en la montaña brilla el sol.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Palo dado ni Dios lo quita.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
El hombre nació para morir, es mortal.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Nadie se meta donde no le llaman.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Mañana te lo dirá la vida.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
Abril lluvioso hace a Mayo hermoso.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Vanamente piensa quien sin Dios hace la cuenta.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Los mejores bienes, en ti mismo los tienes.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Quien destruye un hormiguero, no es hombre bueno.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
Habilidad de las mujeres, mear y llorar cuando quieren.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
A bestia loca, recuero modorro.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Mucho ruido y pozas nueces.