Jugar a dos barajas.
El amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse
No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia.
Renegad de viejo que no adivina.
Ningún rencor es bueno.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
La contradicción es la sal del pensamiento
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
Negocios hay que están bien a las dos partes.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
Nadie sabe bien su oficio si no lo toma por vicio.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Cuidados ajenos, matan al asno.
Por mucho que sople el viento, una montaña no se inclina ante él.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
A más vivir, más sufrir.
Amistad que murió, nunca renació.
Buen amigo es el dinero.
La leña verde, mal se enciende.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Yo que callo, piedras apaño.
Dejadle correr, que él parará.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
A mala lluvia, buen paraguas.
Más merezco; pero contigo me conformo.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Estamos en este mundo para convivir en armonía. Quienes lo saben no luchan entre sí.
Nada mejor en la vida, que una familia unida.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
A chica boca, chica sopa.