La miel no se ha hecho para la boca del asno.
Yantar sin vino, convite canino.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
Belleza y dinero, primero lo postrero.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Al mal circo le crecen los enanos.
Un día menos, una arruga más.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
A la mujer y al mulo, en el culo.
El roble como nace y el pino como cae.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
No basta ser bueno, sino parecerlo.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Llegar y besar, suerte es singular.
Más liso que nalga bebé.
No acose, que la están peinando.
De los celos, se engendran los cuernos.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Para ser bella hay que ver estrellas
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Estar como caimán en boca de caño.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Uno come la fruta aceda y otro tiene la dentera.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Más chulo que un ocho.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
Donde aprietan, no chorrea.
El que chatico nació, no puede ser narigón.
Antes cabeza de ratón que cola de león.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Regala a la gata y te saltará a la cara.
Dichosos los ojos que te ven.