Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
El buen cirujano. opera temprano.
El corazón conoce la amargura del alma.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Una mano lava la otra, y ambas lavan la cara.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Cada cual mire por su cuchar.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
Es fácil nadar cuando os aguantan la barbilla.
La cara del santo hace el milagro.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Llevar bien puestos los calzones.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Quien escucha, su mal oye.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Lo que a la vista está, no necesita anteojos.
Dame gordura, darte he hermosura.
No comes nueces por no tirar la cáscara.
A picada de mosca, pieza de sabana.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
Reyes y mujeres no agradecen.
Cuando anda la lengua, paran las manos.
Mi secreto, en mi pecho.
A ojo de buen cubero.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Más vale oler a asno que a muerto.
Cuando pienses meter el diente en seguro, toparás en duro.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Flor sin olor, no es completa esa flor.
Hacer un hueco para tapar otro.
Cada uno con su humo.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
El ojo es más grande que la barriga.
Al hombre aguado, mirarle de lado.