Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
Año tuero, vaca y muerto.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
Volver a inventar la rueda.
Lo que no se empieza no se acaba.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
Más querría servir que recibir.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
Si sale con barbas, San Antón y si no, la Purísima Concepción.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
La vida mejora de hora en hora.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Ofrecer el oro y el moro.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Quien se casa, casa quiere.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Llegar al humo de las velas.
Querer y no querer, no está en un ser.
Parecer uña y carne.
Es mejor empezar en la noche que no empezar.
No hay mal que por bien no venga.
Mear sin peer, rara vez.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
El que no cae no se levanta.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Casa hecha y mujer por hacer.
Salir del fuego para caer a las brasas.
No cuentes los pollos antes de incubarlos.