Esquílalas pero no las desuelles
Quien no pasa por la calle de la Pasa no se casa.
La gota que derramó el vaso de agua.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
De cualquier maya sale un ratón.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Casa ordenada, casa salvada.
Dios nos libre de sufrir, todo lo que le cuerpo puede soportar.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Ante la duda, abstente.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Zun de noche, se sube a un coche
Cada cual sabe lo que carga su costal.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Variante: Pobre con rica casado, más que marido es criado.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Quien se casa, mal lo pasa.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Vísteme despacio que estoy de afán.
A gran calva, gran pedrada.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
En toda casa hay muchas mudanzas.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
Hablar en plata blanca.
Desvélate por saber y trabaja por tener.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.