Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
No es nada que matan a mi marido.
Al cerdo más ruin, la mejor bellota.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Difama, que algo queda.
Año tuero, vaca y muerto.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Sigue los impulsos de tu corazón
Putas y tuertos todos somos vueltos.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
El uso hace al maestro.
A mala venta, mala cuenta.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
El hombre honrado a las diez acostado.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
El amor poco, nunca es loco; pero si mucho es, con todo obstáculo da al través.
Amor de asno, coz y bocado.
Es la misma gata, no más que revolcada.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Mala cuña es la de la propia madera.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
Mear sin peer, rara vez.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
A la vejez, cuernos de pez.
La belleza siempre tiene razón
Ya que no eres casto, sé cauto.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.