Una visita larga, ¿a quien no carga?.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
Marido celoso, ni come ni duerme con reposo.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
Parece hormiga y es avispa.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
Honor a quien honor merece.
El que quiere besar, busca la boca.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
Amores reñidos, los más queridos.
A cada ermita le llega su fiestecita.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Hacer el agosto.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Allega, allegador, para buen derramador.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
El que las hace, las imagina.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
El que quiere baile, que pague músico.
Juramento, juro y miento.
Quien sabe, sabe.
A mala leña un buen brazado.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
A hierro caliente, batir de repente.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
El marido celoso nunca tiene reposo.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
Boca ancha, corazón estrecho.