Más corre un galgo que un podenco.
Yo para ser feliz quiero un camión.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Entre bueyes no hay cornadas.
Todo en la vida tiene su medida.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Es tiempo de vacas flacas
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
De dos males, elige el menor.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
El muerto delante y la griteria atrás.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
El burrito siempre busca pastito tierno.
Al potro y al niño, con cariño.
Vive tu vida y no la de los demás.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Cuando llueve y hace sol, andan las meigas por Ferrol.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Regla y compás, cuanto más, más.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
El buen vino, venta trae consigo.
Agua beba quien vino no tenga.
Dios castiga sin palo ni piedra
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Cuando críe a los cuarenta, deja de hacer las cuentas.
El tiempo es oro.
La cabra come el césped allí donde se ata.
Cada día verás quien peque y pague.
Lo que ha de ser, va siendo.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
No es lo mismo verla venir que bailar con ella.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
El vino, de la verdad es amigo.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
El necio o no se casa o se casa mal.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Bien juega quien mira.