Nadie regala nada a humo de pajas.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
Juan Segura vivió mucho años
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
A golpe de mar, pecho sereno.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Unos nacieron para moler y otros para ser molidos.
Burlas que son veras, otro las quiera.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Ya que la casa se quema, vamos a calentarnos.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
Aquí hay gato encerrado.
La vida es así, y el día es hoy.
La tierra será como sean los hombres.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
Caer es más sencillo que levantarse.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
La oración de los rectos en su gozo.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
De cualquier maya sale un ratón.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
El vino comerlo, y no beberlo.
Quien ríe y canta su mal espanta
Lo que sale por la boca daña más que lo que entra por ella.
Ningún pescador de caña ni molinero de viento, necesita un escribano para hacer testamento.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Quien se casa, casa quiere.
Quien calla otorga