Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Marido rico y necio no tiene precio.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Otoño entrante, barriga tirante.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Al músico viejo le queda el compás.
Las desgracias no vienen solas.
Corre más una loca en chanclas.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Se queja más que la llorona.
Al roble no le dobles.
Más vale loco que necio.
El que para mear tiene prisa, termina por mearse en la camisa.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
Peso y medida quitan al hombre fatiga.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
Ruego de Rey, mandato es.
Fiar, en Dios y en otro no.
Jugar con fuego es peligroso juego.
Vale pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tierra.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Más rápido cae un mentiroso que un cojo.
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
Agárreme, que llevo prisa.
Hombre harto, no es comilón.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
A barbas honradas, honras colmadas.
El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.
Una flecha sola, puede ser rota fácilmente, pero, muchas flechas son indestructibles
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Pereza, llave de pobreza.
Tres trasteos equivalen a un incendio.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
No está la Magdalena para tafetanes.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.