San Matías, cata Marzo a cinco días y si es bisiesto, cátalo al sexto.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
De airado a loco va muy poco.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
La vida es un deber a cumplir
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
Llegar a la capada.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Si quieres cruzar el río, tienes que mojarte los pies.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
A la vejez, cuernos de pez.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
El miedo guarda la viña.
Buena ventura solo con otra dura.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
Llegó el momento de la verdad.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Lo que dejes para después, para después se queda.
A dineros dados, brazos quebrados.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
De perdidos, al río.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
La barca pasa, pero el río queda.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Más duro que rulo de estatua.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.