Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Para presumir hay que sufrir.
A cada día su pesar y su esperanza.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Amor con hambre, no dura.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Como el apóstol 13, come y desaparece.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Rama larga, pronto se troncha.
Bebido el vino, perdido el tino.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Quien aprisa asa, quemado come.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Que dulce queda la mano al que da.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
La boda de los pobres, toda es voces.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Dar carne al lobo.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
La casa quemada, acudir con el agua.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Sin tacha ninguna, no hay mujer ni mula.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
A gran salto, gran quebranto.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
Le salió el tiro por la culata.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
El tiempo no perdona a nadie.