Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
No le pongas tanto huevo a la harina; porque se te amarilla el pan.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
Buena burra hemos comprado.
Cada necio quiere dar su consejo.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Callemos, que el sordo escucha.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
La fuerza mas grande del hombre radica en el corazón.
El interés es más fuerte que el amor.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
A dos puyas no hay toro bravo.
A cama pequeña, échate en medio.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Quien no se arriesga no conquista
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
El amor no se oxida
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
No te fíes del enemigo que duerme.
El hombre más listo enloquece al amar; la mujer más tonta se vuelve lista cuando ama
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
No cortes el árbol que te da sombra.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Del ahorro viene el logro.
Hay quien busca un burro estando sentado sobre él.
Amar a todos, confiar en nadie.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Padre diestro, el mejor maestro.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Es más grande que un domingo sin paga.
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.