El mal llama al mal.
La práctica hace al maestro.
Caminar sobre seguro.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Si quieres sacar miel, sácala por San Miguel.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
El vino hace buena sangre
Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Callen barbas y hablen cartas.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Día de San Martino, todo mosto es buen vino.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
El que no tranza no avanza.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
A buenos ocios, malos negocios.
Junio, hoz en el puño, de verde y no de maduro.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
Agrada, quien manda.
El gusto se rompe en géneros.
Rey nuevo, ley nueva.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
La mujer hacendosa es la más hermosa.
La fiera de más fiereza, no es el tigre, es la tigresa.
Cada uno halla horma de su zapato.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
No resulta dulce el melón recogido cuando está verde.
Los burros prefieren la paja al oro.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
Aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prision.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Por las vísperas se conocen los santos.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Más vale agua del cielo que todo el riego.
Paciencia, cachaza y mala intención.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.