A más años, más desengaños.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Ya saliste con el chancho al hombro.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Ama y guarda.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
La buena salud es mejor que toda riqueza.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Dios habla una lengua extranjera.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Vale menos que lo que costó bautizarle.
Quien desprecia, comprar quiere.
Las bellas, más lindas son, con mera agüita y jabón.
Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
A casa vieja, portada nueva.
En poca agua, poco se navega.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Ajo dulce no hay.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
¿Cómo amaneciste ? Pues bien, ahí acostado.
Remienda paño y pasarás año.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Antes doblar que quebrar.
Costumbre hace la ley.
Ningún Gitano para el andar de su carreta cuando algo se cae de ésta para recogerlo.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Males comunicados, suelen ser remediados.
Dios los cría y ellos solos se juntan.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Un protector es como un manto.
Esto es como una cena de negros.
Que la haga el que la deshizo.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.