El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Nada con nada, total nada.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
De mala ropa no sale un buen traje.
Refranes viejos son verdaderos.
El que escucha su mal oye.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Mujer tan ancha es que no usa la escoba y menos la Plancha.
El que canea, no calvea.
Apenas nacida, ya la pulga salta y pica.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Es mejor callar que con tontos hablar.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
No está la carne en el plato por falta de gato.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Dios consiente, pero no siempre.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Tu quieres que el león me coma.
A ama gruñona, criada rezongona.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
Para una vez que se bañó, hasta el culo se le vio.
Con afán ganarás pan.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
El día que el pobre come merluza, está malo el pobre o la merluza.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
La mejor palabra es la que no se dice.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
La rama que nace torcida, nunca se endereza.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Esta de mírame y no me toques.
La cabra coja, junto a la casa trota.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
Reniego de la tierra donde el ladrón lleva al juez a la cadena.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.