Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Cielo estrellado, tiempo variado.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Propagación mear no espuma.
Bollo de monja, costal de trigo.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
En Febrero, sale la lagartija del agujero.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Quien tenga tiempo que no espere
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Poca cuadrilla, vida tranquila
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
Al que madruga, le da sueño más temprano.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Cuando llueve en Agosto, llueve miel y llueve mosto.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
En Mayo regresa el rebaño.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Ladra de noche para economizar perro.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Agua de llena, noche de angulas.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
¿Cuándo será el fin del mundo?. El día que yo muera.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Nada hay nuevo bajo el sol.
En cada tiempo, su tiento.
Pajes; mozos y era Perico solo.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
El día nunca retrocede de nuevo.
El vino abre el camino.
A cada cerdo le llega su San Martín.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Mujer casada, casa quiere.
De ensalada, dos bocados y dejada.