Todos nos morimos, en el truco teniendo el as de espadas o el cuatro de copas, todas las cartas van al mismo mazo.
El joven armado y el viejo arrugado.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Bestia que no es tonta, sabe quien la monta.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Al que madruga, le da sueño más temprano.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Vuela el tiempo y nos arrastra en su vuelo.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
Casa chica infierno grande.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Aramos, dijo la mosca al buey.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
El que quiere besar, busca la boca.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
Año de endrinas, año de espinas.
Si te queda el saco.
Que no llegue la sangre al río.
A chico pié, gran zapato.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
Cuando al palomo veas en el agua, coge las botas y el paraguas.
Perder es mucho ganar, si no has de volver a jugar.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
El que mucho corre, pronto para.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
El que jura miente.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Con tontos, ni a coger hongos.
Del viejo el consejo.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
El que su nariz acorta, su cara afea.