Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
Muchos respetan el poder del rey, todos respetan el poder de la espada
El tiempo todo lo amansa.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
El mal trago pasarlo pronto.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
De petaca ajena, la mano se llena.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Con zapato muy justo, nadie anda a gusto.
Parece barril sin fondo.
El que no cojea, renquea.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Si eres tímido no conseguirás nada bueno ni malo, es decir, nada.
Hacer callar es saber mandar.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Ara con heladas, que matarás la grama.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
En Octubre de la sombra huye, pero si sales al sol, cuida de la insolación.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Estar armado hasta los dientes
Más mato la gula que la espada.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Una pena quita a otra pena.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Emborrachar la perdíz
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
La esperanza es el pan de los pobres.
Quien no arrisca, no aprisca.